1. Prevención primero: exclusión, manejo de hábitat, y reducción de atractivos elimina el 70-80% de los problemas antes de que requieran tratamiento. 2. Monitoreo basado en datos: actuar solo cuando los números superan el umbral — no en calendario. 3. Intervención mínima efectiva: el producto más específico y de menor impacto que resuelve el problema. 4. Evaluación continua: medir resultados y ajustar el programa.
El control de plagas convencional sin IPM crea resistencia, disrumpe poblaciones de benéficos, y puede ser más costoso a largo plazo. El enfoque sustentable — aunque requiere más conocimiento y monitoreo — produce resultados más estables y duraderos con menor uso de pesticidas. La industria PCO está adoptando cada vez más estos principios porque mejoran los resultados y reducen la re-llamada de servicio.