Los huertos urbanos y comunitarios tienen desafíos únicos: alta densidad de plantas atrae concentraciones de plagas; suelo a menudo pobre en predadores naturales por la historia del sitio; múltiples cultivadores con diferentes prácticas; restricciones en el uso de pesticidas en espacios compartidos. El Manejo Integrado de Plagas (MIP) es especialmente importante en estos contextos.
1. Rotación de cultivos entre parcelas cada temporada. 2. Plantas compañeras con capacidad repelente (albahaca con tomates, lavanda con brasicas). 3. Monitoreo semanal por plaga con registro compartido. 4. Intervención primero con métodos mecánicos y biológicos. 5. Insecticidas solo con consenso del grupo y usando los más selectivos disponibles (jabón, spinosad). 6. Nunca piretroides en huertos comunitarios — daño a polinizadores compartidos.